Festival 10 Sentidos


" ¿Qué es lo que define al ser humano sino su condición ineludiblemente única, al tiempo que diferente? ¿No es la incapacidad de clasificarla lo que le otorga finalmente riqueza y fuerza? Estas son algunas de las cuestiones sobre las que se cimienta el proyecto Humanæ, intrínsicamente imposible de cerrar y en constante evolución.

Angélica Daas inicia esta invitación al juego y a la reflexión partiendo de ella misma, de una biografía personal repleta de matices y de la convicción de que uno de los usos primordiales de la fotografía es ser compartida.

Su primera observación es que la banalización de toda jerarquización humana borra por completo la importancia del color. Toda clasificación sea de orden racial, social, económica o ideológica imposibilita sentir y discernir las relaciones, las diferencias, las yuxtaposiciones y las confluencias. En definitiva, lo que nos hace ser humanos, sin etiquetas.

Para demostrarlo, Angélica recurre a la creación de un mosaico infinitamente colorido y, por consiguiente, siempre incompleto. En él, hombres, mujeres y niños de múltiples nacionalidades, edades, biografías e identidades posan de forma frontal y voluntaria para decirnos con toda su dignidad que sencillamente son, conformando así un nosotros.

Con el objetivo de catalogar la mayor cantidad posible de registros humanos, Angélica ha decidido recurrir a una referencia muy especifica: las guías de color Pantone®. Este sistema de clasificación cromática consiste en un código estándar mediante un número de referencia asociado a un color determinado.

De esta manera desarrolla un método universal en cada una de las ciudades, países y continentes donde realiza el proyecto. En la actualidad son nueve los destinos donde Angélica se ha implicado, involucrado a más de dos mil voluntarios de distintas partes del planeta. En todos ellos, Angélica se entrega en ese acto de compartir, extrayendo del rostro de sus modelos una muestra de color para usarlo como fondo. De esta forma activa la prueba estandarizada de que existen tantos colores como seres humanos. Por otro lado, insinúa que no debemos fiarnos de lo que se nos muestra a primera vista. Una persona que imaginamos de un país suele ser de cualquier otro. En los casos en los que el código Pantone® se repite, su única filiación es en realidad la que les proporciona la aleatoriedad de un pincel digital. Asimismo, los espacios en blanco que se insertan en este vertiginoso inventario cromático son una manera de generar ausencia para provocar presencia, sugiriendo de esta manera el carácter siempre inconcluso de un proyecto de esta envergadura.

Pero el proceso no acaba en la simple representación y exposición, sino que se prolonga a través de esa incesante necesidad de cuestionamiento, de generar debate y reflexión, por lo que Angélica abre las puertas de Humanæ para que sea compartido. Pretende así que todo aquel que quiera participar lo haga, bien de forma presencial o a través de las redes sociales. Con estas últimas asume el riesgo de multiplicar las posibilidades y se deleita con las transformaciones y las posibles mutaciones. Abre el camino de la negociación, la cooperación y la desjerarquización hacia la divulgación de un proyecto en el que todos estamos invitados a compartir y a sumar. "

Sandra Maunac- Masasam Proyectos de Comisariado